viernes, 21 de noviembre de 2008









Más de 30 mil almas vivieron otra noche copera y alentaron sin pausa al equipo Pincha!
El pueblo pincharrata copó el estadio Ciudad de La Plata y vivó otra noche copera increíble. Más de treinta mil almas le dieron vida al cemento del Unico y alentaron sin pausa al equipo en pos de alcanzar un nuevo sueño. El tenista Pico Mónaco y los ex jugadores del club Horacio Rodríguez, Daniel Romeo, Alberto Poletti y Carlos Pachamé, entre otros, formaron parte del aguante albirrojo. El recibimiento fue atronador y aliento constante un inmenso respaldo para Estudiantes.Apenas pasadas las 21.10 los dirigidos por Leonardo Astrada saltaron a la cancha y estalló el estadio. Desde los cuatro costados bajó un aliento atronador. "Pincha/mi buen amigo/Esta campaña volveremos a estar contigo/Te alentaremos de corazón/Te queremos ver campeón", cantaron los hinchas mientras la Brujita Verón encabezaba la fila india de jugadores rumbo al centro del campo de juego.En medio del temblor salió el equipo de Argentinos y su recorrido desde el vestuario hasta el corazón de la cancha fue bajo una silbatina ensordecedora, que dejó estéril el esfuerzo de los cerca de tres mil hinchas del Bichito de La Paternal que se ubicaron en la cabecera visitante de 25 y 32."Olé/Olé/Olé/Bruja/Bruja", fue el saludo infaltable para el capitán del equipo albirrojo. Como es habitual Juan Sebastián Verón fue el primer jugador en ser reconocido por su gente. Luego fue el turno para otros referentes."Dale León/Dale León/Le dicen el Tricampeón/Nació en La Plata/Orgullo de la Ciudad/Soy Pincharrata", el clima en la cancha era increíble. El humo rojo y blanco pintaba el cielo de la noche. Los papelitos volaban al ritmo de la suave brisa. Las banderas largas colgaban desde lo alto y las más pequeñas se pegaban al paredón de cemento.De entrada la mesa copera estuvo servida. Los condimentos para un gran espectáculos brotaban por todos los rincones. En la previa la familia Pincha copó la ciudad. En el recibimiento al equipo el apoyo fue tremendo. Y durante el partido el aliento fue sin pausa. El resto de la historia se cocinó dentro de la cancha y allí los protagonistas fueron los jugadores.

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